
Aquella mañana de porcelana se derramaba un néct ar :
él de todas las flores que por la noche
abrieron sus pétalos en algún oscuro lugar
y vertieron la fragancia de aquel Dondiego de noche
Me asomé a la ventana y sentí franca
aquella brisa pura que hacía bailar las ramas
de mi cedro azul que apuntaba asI
a Venus brillante junto a la luna blanca.
Cerrando los ojos escuché las voces élficas
Que cantaban en el viento trayendo esperanza
De todas esas horas con sorpresas mágicas
que durante todo el día juntos viviremos esta danza.
Dejemos por un instante nuestras decepciones
Miremos el cielo que suavemente se tiñe de rosa
el tiempo se detiene y abre nuestras emociones
mientras que penas y angustias hacen su pausa .